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No tengas miedo, soy Juanito “el tacaño”

Juanito era un tipo tacaño, pendenciero, tramposo y borracho. El diablo se sorprendió de que pudiera existir alguien así y decidió comprobarlo. Se disfrazó de persona y fue a la tasca que frecuentaba para beber. Le dijo que venía para llevárselo por sus pecados. Juanito le pidió una última voluntad, tomar otra copa más. Cuando llegó el momento de pagar ninguno de los dos tenía dinero. Juanito le dijo al demonio que se convirtiera en moneda para demostrar sus poderes sobrenaturales. Lucifer accedió, pero el otro no pagó. Se guardó la moneda en el bolsillo al lado de un crucifijo. El demonio solo pudo salir de ahí cuando le prometió 1 año de tregua.

Regresó 365 días después y Juan le pidió otro deseo, que cogiera una manzana de lo alto de un árbol para comerla antes de bajar al infierno. Lucifer subió y el tramposo volvió a colocar una cruz en el tronco del manzano. Esta vez pidió diez años de paz y que su alma nunca pudiera ser llamada a las tinieblas.

Juanito murió antes de que pasaran esos 10 años. Subió al cielo, San Pedro no le dejó pasar por culpa de sus pecados. Bajó al infierno y también fue expulsado con ascuas ardiendo que metió dentro de un nabo hueco como si fuera una linterna. Juanito el Tacaño pasó a ser llamado Jack-o´-lantern (el de la Linterna). Después, el nabo se transformó en calabaza.

Jack comenzó a vagar por las casas proponiendo acuerdos o arrojando maldiciones. De ahí la tradición del “truco o trato” y de iluminar los hogares con calabazas para mantenerlo alejado.

Es una leyenda irlandesa que emigró a Estados Unidos y fue difundida por Hollywood. Sin embargo, en España esta costumbre es anterior y se remonta al siglo XVIII como herencia de nuestros antepasados celtas que celebraban el final de la temporada de cosechas y utilizaban máscaras para ahuyentar a los espíritus malignos.

En Galicia, aún abundan las tradiciones de las meigas o brujas porque haberlas haylasEn Soria, perdura el Ritual de las Ánimas donde las personas cantan de noche con velas protegidas por botes, calabazas o cualquier recipiente de barro.

El temor al más allá nos ha hecho anticiparnos a los acontecimientos con el seguro de decesos que descargará a nuestros familiares de gastos y preocupaciones cuando nos digan ¡hasta luego!.

¡Feliz Halloween!