Utilizamos cookies propias y de terceros para realizar análisis de uso y de medición de nuestra web para mejorar nuestros servicios. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información.

Ciberacoso: los malos de Internet

“Empezó diciéndome que era muy bonita y que le gustaría hacerme un book de fotos. Al principio no me pareció tan mal, pero después sugirió que el book fuera con fotos sexis o vestida de nena. Después hacía comentarios sobre mi cuerpo, buscaba fotos mías en Instagram y en otras redes sociales”.

(Víctima de ciberacoso)

 

Uno de cada cuatro casos de acoso escolar se realiza a través del ciberbullying  y en la mayoría de ellos (70%), las víctimas son chicas. El ciberacoso escolar comienza a partir de los 13 años a través de WhatsApp y redes sociales. El 92% de las víctimas padece secuelas psicológicas y un 10% presenta comportamientos y/o pensamientos autolesivos y suicidas.

El ciberacoso puede ser amoroso o social, académico y, también, profesional. Periodistas, profesores o médicos son profesiones de alto riesgo, en las que se han detectado casos desde dentro de la empresa (compañeros) y desde fuera (clientes, lectores, pacientes…).

¿Qué es ciberbullying?

Es el uso de medios de comunicación digitales para acosar a una persona o grupo de personas, mediante ataques personales, divulgación de información confidencial o falsa entre otros medios.

Para defenderse, lo mejor es no contestar a los mensajes, guardarlos como prueba, bloquear el perfil del acosador y mantener discreción al subir publicaciones a Internet, conversando solo con las personas que conocemos.

Cuando todo falla, puede actuar el seguro de ciberbullying. Asume la defensa jurídica y, ¡muy importante!, se ocupará de aplicar el derecho al olvido en las publicaciones realizadas sin consentimiento.

 

Una reflexión…

“Tomamos la mano de nuestros hijos e hijas cuando cruzamos la carretera, les explicamos el peligro de hablar con extraños. Y luego les damos un ordenador y los dejamos solos. Ya no podemos fingir que no sabemos sobre el lado oscuro de Internet”.

(Roger Merrick, policía en Nueva Escocia, Canadá)