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La Teoría de los 6 grados de Separación

En 1969 una Agencia de Proyectos de Estados Unidos conectó 4 sistemas lejanos en una red conjunta (ARPANET) con la misión de mantener las comunicaciones activas si había guerra. Años después, las universidades la utilizaron para compartir opiniones y colaborar en trabajos. Hoy la llamamos Internet y cualquiera puede acceder para informarse, compartir y conectarse, pero también para atacar o infectar.

Todos los teléfonos y ordenadores del mundo funcionan prácticamente con 2 sistemas operativos muy protegidos. También lo están el Internet de las cosas, como las máquinas de limpiar con vapor, las luces, la televisión, los drones… pero un hacker puede sembrar de trampas el espacio virtual, invitándote a descargar o actualizar automáticamente softwares, con lo que podría secuestrar toda tu información.

Cada semana se roban datos. La democratización tecnológica facilita el acceso a las tecnologías más actuales, pero también facilita que se provoquen ataques a todos los niveles: cámaras de seguridad, sistemas informáticos, bases de datos… Todo es vulnerable.

Y esto… ¿tiene arreglo?

No facilites información confidencial por Internet.

No te bajes programas cuando no conozcas al fabricante.

No te conectes a la Wifi pública.

No pongas contraseñas fáciles.

No navegues sin antivirus ni cortafuegos y, mejor, navega de incógnito.

Cuando todo falle…

España sufre 328 ataques cibernéticos al día y si te pasa, lo único que puede ayudarte, tanto en los perjuicios que cause como para restablecer todo de nuevo, es un ciberseguro.

La Teoría de los 6 grados de Separación nos enseña que 1 persona tiene 100 contactos de media y puede conectar con cualquier otra en la Tierra. Multiplica y verás que en el sexto nivel alcanzas a 1.000 millones de personas. Con Internet este proceso se acelera. Todos estamos conectados, para lo bueno, para lo malo…