Ole, ole… Hoy sí hay cole seguro

Si en vez de niñ@s son rabos de lagartija, subirán por las barras, escalarán paredes y mostrarán arrojo lanzándose por cualquier sitio que tenga un mínimo de aventura. El patio es el parque de atracciones escolar donde más percances se producen.

Por eso, en España desde 1953 existe el” Seguro Escolar Obligatorio” e incluye accidentes, enfermedades e infortunios familiares entre sus garantías, sin embargo, es un producto con importantes limitaciones y que no cubre a toda la población escolar. De entrada, los más pequeños están excluidos, ya que solo es obligatorio para los alumnos de tercero y cuarto de ESO, Bachiller, Formación Profesional y universitarios hasta los 28 años. También disfrutan de esta protección los estudiantes de los cursos superiores de música y danza.

Por esa razón, las AMPAS, las direcciones de muchos centros y algunas empresas proveedoras contratan seguros privados para ampliar los riesgos y dar cobertura a los escolares que están fuera de la protección obligatoria.

Los centros aplicados hacen los deberes

Claro que sí, los centros de estudios son los primeros que saben que el seguro obligatorio es insuficiente, por eso contratan otros adicionales ante cualquier accidente dentro de sus instalaciones tanto del alumnado como del profesorado o bajo la tutela del profesor (por ejemplo, una excursión escolar), responsabilidad civil, daños a sus propias instalaciones, responsabilidad legal que se deriva para la dirección, etc…

¿Y del bullying qué…?

El bullying es un daño personal (con repetidas amenazas verbales o físicas que angustian a la víctima) y podría o no, estar cubierto por la Responsabilidad Civil, que junto con la cobertura de daños pertenece a la familia de los Seguros para Centros de Enseñanza. Nosotros siempre recomendaremos que esto esté perfectamente contemplado.

Los centros que siempre sacan buenas notas recomiendan a los papás un seguro de continuidad de estudios. Pagará la formación de los chic@s hasta superar el bachillerato o la universidad por incapacidad o fallecimiento del cabeza de familia.

¡Aprobado con sobresaliente!