Póliza = contrato de seguro

Yo te protejo y, a cambio, tú pagas. Esto nos dice la aseguradora cuando firmamos una póliza. Es un acuerdo entre dos partes a través del cual le das cobertura a la ocurrencia de un hecho: el “siniestro”. La compañía determina los daños que deben producirse para pagarte la indemnización pactada o la reparación del daño.

En la póliza (o contrato) aparecen los datos del tomador (la persona que contrata), el beneficiario (quién recibe la indemnización) y la prima (el precio que debemos abonar por el seguro). Y cómo no, las coberturas y exclusiones.