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El seguro de Decesos lo inventaron los egipcios

La historia del seguro de Decesos comienza a escribirse en 2.225 a.C. con caracteres cuneiformes en el antiguo Egipto. Los costosos ritos funerarios dieron que pensar a los súbditos de los faraones que querían entrar en la siguiente vida “con buen pie”.

Los egipcios con más posibles se agrupaban en asociaciones pagando una cuota que garantizase el abono de los ritos funerarios. Cuando uno de los asociados moría, el resto sufragaba los gastos con el dinero ahorrado.

Es el embrión del actual seguro de Decesos que cubre las facturas de funeral y entierro. Algunos todavía recordamos al agente que visitaba las casas de los pueblos de España para cobrar esta póliza. Eran bien recibidos porque, con cada recibo, los asegurados recordaban que todavía permanecían en este mundo, que podían disfrutar de la vida y prepararse adecuadamente para “el viaje al más allá”.